Tiendas y atención al cliente
Catálogo, tallas y materiales, plazos de envío, devoluciones, garantías, horarios y condiciones de venta. Cuando no tiene la información lo dice y ofrece pasar a una persona del equipo.
Las mismas preguntas cada día, contestadas con tu catálogo, tus tarifas o tus manuales, citando siempre la fuente.
Sin tarjeta. No te pedimos ningún dato de pago para probarlo, y al acabar la prueba no se cobra nada: simplemente deja de funcionar hasta que tú elijas.
La conversación en un móvil y la burbuja sobre una web real. Las dos son la interfaz del producto, no un montaje.
Si llevas una tienda, un restaurante, una asesoría o un taller, esto no va de ti: va de por qué puedes fiarte. El primer cliente fue un colegio profesional del ámbito sanitario, que usa AIBotKit como asistente interno sobre documentación profesional con datos de salud, o sea, lo más exigente que hay. Contrato y acuerdo de encargado del tratamiento (el papel que exige el RGPD) firmados antes de subir un solo documento, los datos identificativos sustituidos por obligación antes de que ningún texto salga hacia la IA y la clave del proveedor de IA a nombre del propio colegio.
Ese cliente fijó el listón. Tu negocio no necesita llegar tan lejos, pero el producto que hay debajo y las garantías son exactamente los mismos.
Contrato y acuerdo RGPD firmados
Datos de categoría especial (salud)
Clave del proveedor de IA del propio cliente
Datos identificativos sustituidos por el propio sistema
Durante la negociación te damos el nombre de la referencia para que la contrastes, con su autorización previa.
Da igual a qué te dediques: si tienes documentación, tienes con qué entrenarlo. Fichas de producto, tarifas, presupuestos tipo, condiciones de venta y devoluciones, horarios y ubicaciones, manuales de uso, garantías, protocolos, el convenio o el reglamento interno, un listado de las preguntas que te hacen cada día, o directamente tu web. Responde con eso y solo con eso: cada respuesta se puede rastrear hasta el párrafo original.
Catálogo, tallas y materiales, plazos de envío, devoluciones, garantías, horarios y condiciones de venta. Cuando no tiene la información lo dice y ofrece pasar a una persona del equipo.
Tus tarifas, tus servicios, los plazos de cada trámite y la documentación que hay que aportar («¿qué papeles necesito para darme de alta como autónomo?»), siempre con lo que consta en tu propia documentación. Y recoge los datos de quien pregunta, para que tu equipo llame.
Tratamientos, precios, preparación previa a una prueba, horarios, ubicación y cómo pedir cita: las preguntas que hoy resuelve el mostrador por teléfono. Configurado para no dar diagnósticos ni consejo médico personalizado: ante síntomas, deriva al profesional.
Carta, alérgenos, menús del día, opciones sin gluten, horarios, terraza, aforo y ubicación, con lo que tú hayas cargado. Para reservar, guía al cliente a dejar sus datos o al canal que tú indiques.
Fichas de inmuebles, zonas, gastos, requisitos del aval y el proceso de compra o alquiler paso a paso. Sin inventar precios ni superficies: si no consta en tus fichas, no lo dice.
Uso interno: analizar documentación, resumir expedientes y redactar borradores sobre tus propias plantillas. Todo escrito sale marcado como borrador sujeto a revisión humana.
Estos seis casos existen como plantillas de arranque dentro del producto, con el nombre, el mensaje de bienvenida, el tono, las instrucciones y las preguntas sugeridas ya escritos. Las aplicamos nosotros al crear tu asistente y se editan después sin límite. Pero no son una lista cerrada: academias, talleres, gimnasios, autoescuelas, agencias de viajes, peluquerías, instaladores, administradores de fincas, ayuntamientos, fabricantes con manuales de producto… sirve para cualquier negocio con documentación propia. Si el tuyo no está en la lista, se parte de una plantilla en blanco y se escribe contigo.
Esto es exactamente lo que ocurre por dentro cada vez que alguien escribe una pregunta.
El catálogo en PDF, la lista de precios en Word, la carta con los alérgenos, el manual de la máquina que vendes, las condiciones de garantía, el convenio; texto pegado a mano; listas de preguntas y respuestas de las que te hacen cada día; páginas de tu web, una a una o el sitio entero a partir de su mapa (hasta cien páginas por tanda, repitiendo las veces que haga falta). Los documentos se leen en tu propio ordenador: el fichero original nunca llega a nuestro servidor, solo el texto que contiene.
El texto se divide en trozos cortos, respetando los párrafos, y se guarda en un índice doble: uno busca por las palabras que escribe quien pregunta y el otro por el sentido de la pregunta, aunque no coincida ni una sola palabra. Quien escribe «¿lo tenéis sin lactosa?» encuentra así lo que tu carta llama «apto para intolerantes». Al preguntar se consultan los dos a la vez y se quedan los ocho trozos que mejor responden. En documentos desmesurados, del orden de un libro entero en un solo fichero, solo se puede buscar por palabras y no por sentido; es mejor partirlos en varios, y te avisamos si vemos alguno así.
El asistente redacta la respuesta con esos trozos y numera cada afirmación. Debajo aparecen los documentos de los que sale, con su nombre, así que cualquiera puede ir a comprobarlo. Si no encuentra nada que responda, devuelve el mensaje que tú hayas escrito en lugar de improvisar.
Lo decimos sin adornos: ningún asistente de IA es infalible. El modo estricto reduce mucho el riesgo de que se invente algo, porque le obliga a responder solo desde tus documentos y a decir de dónde sale cada dato, pero no sustituye la revisión de una persona en decisiones con consecuencias. Todo lo que redacta sale marcado como borrador.
Las imágenes de esta página son capturas de AIBotKit funcionando, sin retocar. Es exactamente la pantalla que verá quien entre en tu web, con tu nombre, tu color, tu avatar y tus preguntas sugeridas.
La misma pantalla se adapta al móvil sin que tengas que hacer nada.
Las preguntas sugeridas las escribes tú, y son lo primero que ve quien llega.
El pie «Con la tecnología de AIBotKit» se puede quitar en la modalidad a medida.
Nuestro propio asistente, publicado con AIBotKit. Lo estamos nutriendo con la documentación de esta web; cuando esté completo se podrá preguntar aquí mismo.
Todo lo que aparece aquí está construido y en funcionamiento. Lo que no está construido no aparece: al final de la sección te contamos también lo que no hace.
Modo Consultas, con variante estricta: responde solo desde tus fuentes y cita cada afirmación.
Modo Redacción: escribe o revisa documentos a partir de tus plantillas (un presupuesto, un contrato tipo, la respuesta a una reclamación), marcando entre corchetes lo que falte por completar.
Quien conversa puede adjuntar un expediente entero a un mensaje —decenas de documentos— para que el asistente los analice de una vez.
Los PDF escaneados se transcriben —sentencias, notificaciones, documentos antiguos— para que su contenido también se pueda consultar. Se activa por asistente, porque manda la página como imagen al proveedor y a eso hay que decir que sí a conciencia.
Se puede preguntar hablando en lugar de escribir (se transcribe en español) y enviar imágenes. Las dos cosas quedan desactivadas en los asistentes con datos de salud, porque en un audio o en una foto no se pueden sustituir los datos identificativos antes de que salgan.
Cualquier respuesta larga se exporta a PDF con tu membrete: tu logo, tu cabecera y tu pie de página.
Los documentos se agrupan por categoría —la que tú decidas— y eso afina las respuestas: si la pregunta nombra una categoría, el asistente busca primero ahí. Y cualquier documento se puede pausar sin borrarlo: deja de usarse al instante y se reactiva cuando quieras.
Seis temas visuales, color principal con degradado opcional, doce avatares o el logo de tu negocio.
Cuatro tipos de letra, tres tamaños de texto y la burbuja a la izquierda o a la derecha de la pantalla.
Bienvenida, preguntas rápidas, mensaje cuando no encuentra respuesta, aviso legal permanente y texto de pie, todo tuyo.
Tono profesional, cercano o informal, y respuesta en español, inglés, catalán, gallego, euskera, francés, portugués, alemán o italiano, o en el idioma en que escriba la persona.
Vista previa en vivo: cada cambio se ve sobre el chat real antes de guardarlo.
Formulario de contacto dentro del chat con nombre, correo y teléfono, cada campo activable por separado; los contactos se consultan en el panel y se exportan a CSV.
Cuando el asistente no encuentra respuesta varias veces seguidas, ofrece hablar con una persona. También hay un botón permanente.
Chat en vivo con tu equipo, en la misma ventana: declaras tu horario y, dentro de él, quien pregunta puede pedir hablar con una persona y seguir ahí mismo. Si nadie contesta en los minutos que fijes, el asistente pide disculpas y ofrece dejar los datos, y la conversación queda marcada como sin atender.
La solicitud llega por correo a tu equipo, con el resumen de la conversación y respuesta directa al visitante. En asistentes con datos sensibles el correo lleva solo el aviso y los datos de contacto, sin el mensaje ni la conversación, y el detalle se consulta descargando la exportación.
Botones hacia WhatsApp, Telegram, Instagram o Messenger. Abren la aplicación con tu cuenta; el asistente no conversa dentro de esos canales.
Conversaciones y mensajes de los últimos 7 o 30 días, con gráfica diaria.
Consumo del mes frente al límite contratado, con avisos por correo en los porcentajes que elijas y a las direcciones que quieras. Al llegar al tope el asistente deja de responder en lugar de seguir gastando: el consumo no puede dispararse por su cuenta.
Las últimas cien conversaciones, abiertas en lectura, para ver qué se pregunta de verdad.
Valoración de pulgar arriba o abajo en cada respuesta, con el recuento agregado en el panel.
Hasta cien accesos activos para tu equipo, con rol de administrador o miembro, invitación por correo y baja inmediata.
Preferimos que lo sepas antes de firmar y no después. Nada de esto está construido a día de hoy:
Esto no es letra pequeña para abogados, y no hace falta tener un departamento jurídico para que te importe: seas tres personas o trescientas, tarde o temprano te lo pregunta un cliente, tu asesoría o alguien que te está evaluando antes de firmar contigo. Son tres respuestas que deberías poder dar sin dudar.
Proyecto dedicado en Irlanda, aislado de cualquier otro producto nuestro y de cualquier otro cliente.
No entrena ningún modelo, ni el nuestro ni el del proveedor de IA. Consta por escrito en el acuerdo que firmamos.
Con nombre y NIF, que firma el contrato y el acuerdo RGPD antes de que subas un solo documento.
Todo lo que sigue está construido y lo puedes comprobar tú mismo, tu gestor o tu informático, antes de firmar nada.
La base de datos, las cuentas y el procesamiento viven en un proyecto dedicado en la Unión Europea (Irlanda), aislado de cualquier otro producto nuestro. No compartimos base de datos entre clientes ni con otros servicios de DigitalNest, y lo que subes no se usa para entrenar ningún modelo ni para mejorar el servicio de otro negocio: tu catálogo no acaba contestándole a tu competencia.
El matiz honesto: en la instalación compartida, la IA que redacta la respuesta la presta hoy un proveedor estadounidense, con los datos identificativos ya sustituidos y bajo el contrato correspondiente, identificado con nombre en el acuerdo de encargado del tratamiento.
Y se puede evitar, porque ya lo hacemos: hay un cliente en producción funcionando íntegramente dentro de la Unión Europea, con el modelo alojado en Azure OpenAI (Suecia) y contratado a su nombre. No es una posibilidad teórica ni un desarrollo pendiente: es configuración, sin tocar el programa, y está funcionando. Admite igualmente otros modelos europeos de interfaz compatible, como Mistral en Francia. Si tu negocio lo necesita, porque lo pide un cliente grande, tu sector o tu asesor, se acuerda por escrito y se verifica funcionando antes del alta.
Un cliente escribe en el chat su DNI, su número de cuenta o la matrícula del coche que te ha dejado en el taller. Antes de que ese texto salga hacia el proveedor de IA, el sistema lo sustituye por etiquetas: DNI, NIE, CIF, IBAN, tarjetas, teléfonos, correos, matrículas, direcciones, referencias catastrales y números de colegiado, expediente, póliza o historia clínica, además de los nombres que van detrás de un cargo o un tratamiento. Al volver, la respuesta se recompone, de modo que quien pregunta ve siempre el dato real. Es lo que el RGPD llama seudonimización.
Su límite, dicho claro: funciona reconociendo patrones, no es una anonimización garantizada. Un nombre suelto sin nada delante («llamó Juan Pérez», una firma al pie) no se detecta, y ninguna regla automática puede hacerlo sin destrozar el texto. Ese resto se cubre por contrato: acuerdo de encargado del tratamiento, dónde están los datos y cuánto tiempo se guardan.
Verificación en dos pasos obligatoria para todo el mundo, exigida en el servidor y no solo en pantalla: sin ella la base de datos no devuelve nada.
Hasta diez dispositivos por persona, y recuperación a dos llaves: un administrador autoriza y la persona confirma desde su propio correo, con enlace de un solo uso.
Sin registro público: nadie puede crearse una cuenta. Las altas las hacemos nosotros por invitación y cada persona fija su propia contraseña.
Puedes usar tu propia clave del proveedor de IA: se guarda cifrada, fuera del alcance de la aplicación y del panel, y solo se muestra enmascarada. En asistentes con datos de salud es obligatoria.
Cada cliente solo ve lo suyo, impuesto por la propia base de datos. Quitarle el acceso a alguien de tu equipo le corta también el historial.
Plazo de conservación configurable, desde un día. Cada madrugada se borran conversaciones, mensajes, contactos y solicitudes que lo superen; los registros de consumo se conservan anonimizados solo para la facturación. Si no fijas plazo, se conserva todo hasta que lo cambies: en la puesta en marcha lo decidimos contigo.
Registro de auditoría de los cambios: quién guardó configuración, quién añadió o borró una fuente, altas y bajas de usuarios, alta y borrado de claves. Registra cambios, no lecturas.
Te llevas tus datos cuando quieras: copia completa en JSON del asistente y CSV de contactos, con aviso explícito en pantalla y en el propio fichero si la copia sale recortada por volumen. La descarga la hace un administrador desde el panel; en la modalidad gestionada te la entregamos nosotros a petición.
Contrato de servicio y acuerdo de encargado del tratamiento firmados antes del alta, con quién responde de qué, para qué se usan los datos, qué proveedores intervienen y cuánto tiempo se guarda cada cosa, todo por escrito. Lo mismo para una tienda de tres personas que para un colegio profesional: es el papel que te va a pedir tu asesor.
Los documentos y los adjuntos viajan aislados dentro de la consulta, para que un fichero manipulado no pueda darle órdenes al asistente. La burbuja del chat solo carga en las webs que tú autorices, y el navegador la rechaza en cualquier otra. Hay además límites de uso por persona, por conexión y por asistente para que nadie pueda saturarla a mensajes.
Detrás no hay un formulario de tickets: hay un autónomo con nombre, NIF y domicilio en el pie de esta página, que es quien firma el contrato y quien responde al teléfono cuando algo falla.
Incluidos nosotros. No hace falta entender de tecnología para hacerlas: si un proveedor no puede contestar a esto por escrito, la respuesta ya la tienes. Estas son las nuestras.
No tienes que elegir ahora: se pueden combinar, y cambiar de opinión no cuesta nada.
Una dirección que solo abre la gente de tu equipo, con su cuenta y su verificación en dos pasos. Es lo habitual cuando el asistente es para dentro: consultar el convenio, el manual de un producto o cómo se tramita algo.
Una línea de código en tu página y aparece la burbuja flotante, con tu color, tu icono y tu mensaje de saludo. También puede ir integrado dentro de una página, como una sección más.
Si tu web es WordPress, entramos nosotros y lo dejamos instalado y funcionando: es la misma línea de código, colocada en el sitio correcto del tema. No tienes que tocar nada ni contratar a un informático.
El asistente vivo en asistente.tunegocio.es, con tu nombre y sin nuestra marca. La configuración del dominio y del certificado la hacemos nosotros.
La burbuja pública solo se activa en asistentes que decidas hacer públicos, y solo carga desde los dominios que hayas autorizado. Un asistente interno no queda expuesto por error: sin cuenta, sin pertenecer a tu equipo y sin la verificación en dos pasos, el servidor no devuelve nada.
Siete días de prueba con todo abierto y sin tarjeta. Cada plan responde a una necesidad distinta, no a una cantidad distinta de lo mismo.
Que conteste a tus clientes con tus documentos, y diga de dónde sale cada dato.
39 €/mes
IVA no incluido · sin permanencia
Probar 7 días gratisQue además trabaje para ti: redacta con tus plantillas y pasa a una persona cuando toca.
79 €/mes
IVA no incluido · sin permanencia
Probar 7 días gratisQue puedas usarlo con datos sensibles y con un contrato detrás.
desde 249 €/mes
IVA no incluido · sin permanencia
HablamosLos mensajes son las respuestas del asistente, no las palabras. Si un mes te quedas corto, se avisa por correo antes de agotarlo y se amplía sin cambiar de plan. Los precios no incluyen IVA.
Puede, como cualquier sistema de este tipo, y quien te diga lo contrario te está vendiendo humo. Lo que hacemos es reducirlo al mínimo: en el modo estricto, que es el que viene puesto de serie, el asistente solo puede responder con lo que ha encontrado en tus documentos, tiene que decir de cuál sale cada afirmación, y si no encuentra nada devuelve literalmente el mensaje que tú hayas escrito («no dispongo de esa información, escribe a…»).
Como cada respuesta lleva su referencia, cualquier afirmación se puede contrastar con el documento original en dos clics. Para decisiones con consecuencias, la revisión de una persona sigue siendo obligatoria.
Tus documentos, tus conversaciones y las cuentas de tu equipo están en un proyecto de base de datos dedicado, alojado en la Unión Europea (región de Irlanda) y aislado de cualquier otro producto nuestro. Ahí es donde vive todo, con las copias de seguridad del propio proveedor de infraestructura en esa misma región. No sacamos una segunda copia a ningún otro sistema.
Dos salidas puntuales, dichas para que nadie se lleve sorpresas: los correos que el asistente manda a tu equipo (avisos de consumo, invitaciones y solicitudes de contacto) pasan por un proveedor de correo, y en las solicitudes de contacto ese correo puede llevar un resumen de la conversación, nunca en asistentes con datos sensibles, donde el resumen no sale por correo. Ambos proveedores figuran en el acuerdo de encargado del tratamiento.
La IA que redacta la respuesta sí es un servicio externo: cuando alguien pregunta, se le envía solo el trozo de texto necesario y con los datos identificativos ya sustituidos. Ese proveedor es hoy estadounidense y figura con nombre en el contrato de encargado del tratamiento, como subencargado. Si tu negocio necesita que también la IA esté en la UE, se cambia a un proveedor europeo; se acuerda por escrito y se comprueba antes del alta.
No. Nosotros no usamos tu contenido para entrenar nada ni para mejorar el servicio de nadie más. Cada cliente está aislado dentro de la base de datos: un asistente solo puede consultar los documentos de su propio negocio, y eso lo impone la base de datos, no una comprobación de la pantalla que se pueda esquivar. Por diseño, tus precios, tus márgenes o tus condiciones no llegan a la respuesta que lee el cliente de otro.
En cuanto al proveedor de la IA, su compromiso de no usar para entrenamiento lo que se le envía queda recogido en el acuerdo que firmamos. Si prefieres no depender de eso, puedes usar tu propia clave del proveedor: entonces la relación con él es directamente tuya, con tus condiciones.
Sí, y están arriba: 39 €, 79 € o desde 249 € al mes, sin IVA y sin permanencia. Lo que pagas es la cuota del plan; el consumo de inteligencia artificial va incluido dentro de los mensajes de tu plan, así que no hay una segunda factura variable que no puedas prever.
Puedes probarlo siete días con todo abierto y sin dar una tarjeta. Si tu caso necesita datos sensibles, contrato firmado o instalación propia, ese es el plan A medida y ahí sí hablamos antes de darte un número, porque depende de lo que haya que montar.
Lo borras desde el panel y desaparece con todo lo que se había generado a partir de él: el asistente deja de poder usarlo al instante. Los documentos aparecen listados con su nombre de fichero o su dirección web y su estado, así que localizar el que no debía estar ahí es cuestión de segundos.
Las conversaciones que ya se hubieran producido con esa información siguen ahí hasta que venzan según el plazo de conservación que hayas fijado. Si necesitas borrarlas antes, hoy no hay un botón en el panel para hacerlo: lo ejecutamos nosotros sobre la base de datos, previa petición por escrito tuya, y te confirmamos por escrito qué se ha borrado. Si el documento contenía datos personales de terceros, dínoslo: hay obligaciones de notificación que conviene valorar juntos.
No. Si el asistente es para uso interno, basta con un enlace y las cuentas de tu equipo: no hace falta web ninguna. Si lo quieres en tu web, lo instalamos nosotros, sea WordPress o cualquier otra cosa donde se pueda pegar una línea de código.
La documentación tampoco pide nada especial: se arrastran los PDF y los Word tal como los tengas. El texto se extrae en tu propio ordenador, así que el fichero original ni siquiera viaja a nuestro servidor.
Del montaje nos encargamos nosotros: cargamos tus documentos, dejamos escrita la configuración inicial y enseñamos a tu equipo a usarlo. Lo único que no podemos hacer por ti es decidir qué documentos están vigentes y cuáles ya no; ese rato de criterio es tuyo, y es lo que más se nota en la calidad de las respuestas.
Sí. Lo normal es una reunión de media hora en la que se ve funcionando, y a partir de ahí montamos un asistente de prueba con documentación tuya que no sea sensible, para que juzgues con tu propio material y no con una demostración de laboratorio.
Lo que no hay es un botón de «pruébalo gratis»: el alta la hacemos a mano, precisamente porque cada implantación empieza con una conversación sobre qué datos van a entrar ahí.
Los planes Esencial y Profesional se pagan con tarjeta desde tu panel y se cancelan desde el mismo sitio, sin llamar a nadie. El plan A medida se factura contra contrato firmado, como hasta ahora.
Tu consumo se ve en el panel día a día y avisa por correo al 80 %, al 95 % y al 100 % de los mensajes del plan. Al llegar al tope el asistente deja de responder en lugar de seguir gastando: no puede dispararse solo ni generarte una factura sorpresa.
Las condiciones de duración y preaviso están en el contrato, se leen antes de aceptarlo y no cambian a mitad. Al terminar te llevas tu exportación completa en JSON y tus contactos en CSV.
Responde Cristian Rodríguez García, que es quien firma el contrato y cuyos datos fiscales están en el pie de esta página. El canal es info@digitalnest.es y el teléfono que se facilita al contratar.
Con honestidad: no publicamos un acuerdo de nivel de servicio en la web ni tenemos una página pública de estado, porque hoy no existe como producto. Los compromisos de disponibilidad y de tiempo de respuesta se pactan en el contrato, por escrito, y son los que de verdad se pueden cumplir. Preferimos eso a un «99,9 %» decorativo.
No, y conviene aclararlo porque casi todo el mercado lo insinúa. El asistente puede mostrar un botón que abre WhatsApp con tu número, o Telegram, Instagram o Messenger, para que la persona siga la conversación contigo por ahí. Lo que no hace es conversar dentro de WhatsApp respondiendo mensajes automáticamente.
Se elige por asistente entre español, inglés, catalán, gallego, euskera, francés, portugués, alemán e italiano, o se deja en automático para que responda en el idioma en el que escriba cada persona.
La interfaz del chat y del panel, en cambio, está solo en español. Si necesitas la interfaz en otro idioma, hoy no la tenemos.
Hasta cien accesos activos, con dos roles: administrador, que gestiona el asistente y el equipo, y miembro, que conversa y consulta. Las altas se hacen por invitación desde el panel; cada persona fija su propia contraseña y activa su verificación en dos pasos. Dar de baja a alguien es inmediato y le corta también el acceso a su historial.
El producto tiene hoy dos mecanismos: el plazo de conservación, que borra automáticamente cada madrugada todo lo que lo supere, y el borrado de fuentes. Lo que no tiene todavía es un botón de «exportar o borrar los datos de esta persona concreta»; esas solicitudes se atienden a mano, dentro del plazo legal, y quedan documentadas.
Lo decimos porque es exactamente la clase de detalle que pregunta un delegado de protección de datos, o un cliente enfadado, y que conviene saber antes y no después. Si tu negocio necesita que ese trámite sea automático, se plantea en la modalidad a medida.
No hay registro automático. Nos cuentas qué quieres resolver, lo miramos, y si tiene sentido preparamos una propuesta con el precio cerrado. Si no lo tiene, te lo decimos: perder tu tiempo y el nuestro no es negocio para nadie.
Solemos responder en un día laborable al correo que nos dejes; el compromiso firme de plazos va en el contrato, no aquí.
Media hora de conversación para entender el caso, sin compromiso ni presentación comercial.
Si seguimos adelante: contrato y acuerdo de protección de datos por escrito, y la puesta en marcha la hacemos nosotros contigo.
Sin cuenta, sin tarjeta y sin cobros automáticos en ningún momento de este proceso.
¿Prefieres escribir directamente? info@digitalnest.es